“Siamo tutti antifascisti” se traduce literalmente como “somos todos antifascistas”. La frase funciona tanto como declaración de identidad colectiva como consigna de movilización. Su uso supera el marco militante tradicional: circula en desfiles, en pancartas, en cánticos de estadios y, desde hace algunos años, en variantes que modifican el pronombre o la terminación para incluir otros sujetos políticos.
Origen italiano del eslogan antifascista y función política
El eslogan se inscribe en una tradición de resistencia al fascismo italiano cuyas raíces se remontan a la oposición al régimen de Mussolini. La fórmula no se atribuye a un autor único. Emergiendo como un grito colectivo, se ha transmitido de generación en generación en la cultura política italiana.
Su estructura gramatical es deliberadamente simple. “Siamo” (somos), “tutti” (todos), “antifascisti” (antifascistas): tres palabras que plantean un sujeto colectivo, un cuantificador universal y una posición política. Esta simplicidad explica su persistencia y su capacidad para atravesar contextos.
Como muestran artículos recientes en Perspective Media, la traducción al español y sus variantes inclusivas suscitan un interés creciente más allá de Italia. El eslogan no permanece fijo en la historia: se reactiva en cada movilización.
En septiembre de 2026, un desfile en Venecia gritó esta frase en reacción a provocaciones atribuidas a creadores de contenido asociados a la derecha radical. El eslogan funcionaba entonces como respuesta colectiva a una puesta en escena digital de la confrontación política, y no como un simple recordatorio histórico.

Variantes inclusivas en italiano: de “tutti” a “tuttx” y “tutte”
La palabra “tutti” en italiano es un plural masculino de valor genérico. Se supone que abarca a todos, pero los movimientos feministas y queer han cuestionado esta supuesta neutralidad durante varias décadas.
Hoy circulan tres variantes principales:
- “Siamo tutte antifasciste” feminiza toda la frase. El pronombre “tutte” y el adjetivo “antifasciste” pasan al femenino plural. Esta forma designa explícitamente un sujeto político femenino y reivindica un lugar en la lucha antifascista.
- “Siamo tuttx antifascistx” reemplaza las terminaciones de género por la letra “x”. Este procedimiento, tomado de las prácticas de escritura inclusiva hispanohablante y angloparlante, busca neutralizar el género gramatical e incluir a personas no binarias.
- “Siamo tutt* antifascist*” utiliza el asterisco en la misma lógica que la “x”, con una convención gráfica diferente. El asterisco es más frecuente en los entornos militantes italianos tradicionales.
Estas modificaciones no son simples juegos tipográficos. Cada variante redefine quién habla y quién está incluido en el “nosotros”. La revista La Déferlante ha dedicado un análisis a la variante “tuttx”, relacionándola con la construcción de un frente queer antifascista donde la lucha contra el fascismo y la lucha contra las normas de género convergen.
Traducción española del eslogan y adaptación militante
La traducción directa, “somos todos antifascistas”, plantea un problema idéntico al del italiano: el “todos” masculino genérico. Por lo tanto, las adaptaciones en español siguen lógicas paralelas.
“Somos to·das antifascistas” utiliza el punto medio, la convención de escritura inclusiva más extendida en España. “Somos todas antifascistas” retoma la feminización integral. “Somos todes antifascistas” fusiona las dos formas en un neologismo oral, frecuente en los desfiles.
La circulación del eslogan entre Italia y España está documentada. Este traslado transnacional muestra que el eslogan no funciona como una simple traducción, sino como un signo de reconocimiento entre movimientos que se perciben como aliados.

Antifascismo contemporáneo: un eslogan convertido en marcador cívico
Reducir “Siamo tutti antifascisti” a una consigna de extrema izquierda sería inexacto. Las movilizaciones recientes en Italia muestran un uso más amplio.
En Venecia, el encuentro de septiembre de 2026 reunió a habitantes del barrio y asociaciones locales. El eslogan funcionaba allí como marcador de un frente cívico local, en respuesta a agresiones relacionadas con provocaciones en redes sociales sobre inmigración y la presencia musulmana. La fórmula “Venezia è antifascista” (Venecia es antifascista) territorializaba el mensaje: el sujeto político ya no era un “nosotros” abstracto, sino una ciudad que se define colectivamente.
Esta territorialización modifica el sentido pragmático del eslogan. Se pasa de una declaración de identidad ideológica a una reivindicación de espacio público.
El eslogan se adapta a cada contexto sin perder su estructura básica. Ya sea gritándose en italiano, traducido al español, feminizado o territorializado, conserva el mismo mecanismo: plantear un “nosotros” colectivo frente a lo que se identifica como una amenaza fascista o autoritaria.
La variante inclusiva no contradice la versión original, sino que precisa su perímetro. El debate sobre la terminación gramatical es en realidad un debate sobre quién tiene el derecho de reivindicarse como parte de esta lucha.



